Entradas guardadas bajo "Literatura '
Placeta de San Marcos
Amárrate, alma mía; sujétate a este mármol,
Sebastián de tu tronco, con cuantas cintas pueda
ofrecerte en Venecia la lluvia que te empapa.
Amárrate a este palo, alma Ulises, y escucha
-desde donde la plaza proclama su equilibrio-
el rugido de bronce que la piedra sostiene.
María Victoria Atencia
Para que yo me llame Ángel González
Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento…
Ángel González
La poesía es un arma cargada de futuro
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades. (más…)
Canción de otoño en primavera
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer.
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé… (más…)
¿Tú lees?
Actualizo debido a una serie de sucesos que me han pasado en estos últimos días que, más que sorprenderme, me han impactado un poco. Primero explicaré un poco la situación para que sea más entendible, aunque creo que no es necesario ya que es una situación de lo más normal y comuna.
Estos últimos días mi Internet va fatal, no me va el msn, no me va el Spotify, la mitad de páginas no se me cargan, no puedo mirar vídeos, vamos, un desastre, así que a falta de pan, buenas son tortas, es decir, que me he buscado otras cosas con las que matar mi tiempo. Más concretamente en los vídeojuegos y la lectura. Los vídeojuegos porque ya le tenía ganas y así a ver si me vuelve a meter otra vez en el mundillo que me da rabia no jugar por pereza y en la elctura pues por las mismas razones prácticamente y, también, porque mi madre me ha recomendado un libro y así veo qué tal está.
“La sombra del viento” y “El juego del ángel”
Pues bien, como dije en la anterior entrada aquí va una dedicada a los últimos libros de Carlos Ruiz Zafón. Antes de empezar me gustaría decir que de Zafón solo me había leído un libro, Marina, y que me había gustado aunque fuese un poco demasiado gótico para mi gusto.
SeñorComa: La señora Coma
Bien, queridos amigos, hoy me encuentro con un terrible buen humor y con unas ganas tremendas de explicar algo, pero no tengo ni idea de que quiero escuchar, así que voy a explicar lo mismo que se me pasa por la cabeza.
Y, casualmente, lo único que se me pasa ahora por la cabeza es un gran querido amigo mío, así que os veo a hablar de este amigo, también conocido como SeñorComa.


Comentarios