Archivo para octubre, 2011

Brilla

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La belleza está en el día a día.

26 octubre, 2011 at 22:09 Deja un comentario

Sin sorpresas

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No entiendo por qué nos empeñamos en hablar de libertad si siempre acabamos encerrado entre las mismas paredes.

24 octubre, 2011 at 22:42 Deja un comentario

Historia de un niño

Ésta es la historia de un niño normal y corriente. Un niño que se levantaba cada mañana para ir al colegio, para aprender nuevas cosas y sacarse el curso con buenas notas, que realizaba actividades extraescolares que ni le disgustaban ni le atraían del todo, que hacía los deberes y estudiaba y hacía todo lo que se le pedía. Un buen niño. También era un niño que soñaba con algún día hacer las cosas diferentes, con otros mundos diferentes al nuestro, con otro lugar dónde la gente vivía tranquilamente y hacía lo que quería, respetándose mutuamente y en harmonía. Eso le parecía el paraíso y no lo que enseñaban en religión y aunque le doliera despertarse cada día debía hacerlo porque esos mundo no eran más que lo mismo que todos los sueños; sueños. Ésta es la historia de una vida normal y corriente. Pero ésta también es la historia del niño que un día decidió levantarse un día y no ir al colegio, dejarse llevar por sus emociones e ir al lugar más recóndito al que pudiera llegar. Una vez ahí dejarse llevar y hacer lo que más quería realmente. Subió a un barco y fue a la deriva. Navegó en un mundo lleno de gente monótona, como él, y gente con preocupaciones, con estrés y con prisas, gente como él. Pero él ahora era libre y no le preocupaba nada de lo que debía hacer o los otros pensaran que debía hacer. Los deberes y obligaciones tienen que ser impuestos por uno mismo para que puedan ser cumplidas y para él, en ese preciso instante, no tenía ninguna obligación ni deber. Observó el mundo y le pareció una tormenta, un huracán, un desastre. Él navegaba tranquilamente en su barca en una mar calmada, con los peces y los delfines, cual pirata en la busca de un tesoro. Y después de navegar todo el día finalmente él encontró su tesoro. Encontró su verdadera pasión que no era ni el fútbol que realizaba los miércoles a la tarde ni el piano que estudiaba los viernes, era la escritura. Al volver a casa ignoró sus padres, se fue directo a su habitación, sacó un papel y un lápiz y empezó a escribir. A dibujar todos esos sentimientos que había sentido durante el día. Necesitaba la necesidad de expresar lo que sentía y compartirlo con el mundo. Quería que todo el mundo conociera la misma verdad que él sólo sabía y que todos vivieran felizmente junto con él. Un mundo dónde todo el mundo vivía en harmonía. Un mar lleno de piratas surcando los mares en busca de sus tesoros, mares sin tormentas ni huracanes, mares con mareas y oles que arrastran belleza en todo su esplendor. Un mundo como el de sus sueños. Escribió hasta que no le quedaron más ideas que expresar y decidió que al día siguiente, al levantarse, se dejaría llevar otra vez, pero a otro sitio diferente. A otro mundo totalmente diferente, al océano quizás. Esa noche no soñó con un mundo diferente, soñó con que algún día llegaría a ser escritor. Ésta no es una historia feliz. No es una historia de sueños cumplidos. Es una historia de un niño que luchó por sus ideales y se dejó guiar por su corazón y logró todo lo que quería. Ésta es una historia con una moraleja: “Sigue tu corazón pues nada es imposible hasta que no has puesto todas tus ganas”.

21 octubre, 2011 at 10:40 Deja un comentario

Sapere aude!

Tenemos miedo. Miedo a diferentes cosas. Miedos particulares. Pero en general todo el mundo tiene miedo a una cosa: lo desconocido. Lo desconocido nos atemoriza. Nos atemoriza porque no sabemos cómo es. Vivimos acomodados  en nuestras vidas, vidas que nos gustan, o al menos vidas que no intentamos cambiar. Intentamos por todos los medios hacer nuestras vidas estables, que tengan una continuidad y que todo siga como hasta ahora. Y todo porque tenemos miedo a que si cambia sea a peor.

Pero la vida no es estática. La vida es tiempo y el tiempo no para de avanzar. Hacia donde sea, no tiene rumbo, pero tampoco le importa porque no tiene miedo. La vida es constante movimiento y a cada segundo cambiamos. Cambiamos poco, sí, pero cambiamos. Y no debemos tener miedo a estos cambios, estos cambios son la vida y mejor afrontarlos con fuerza y energía y aprovecharlos al máximo que no vivir aferrados a una cosa que éramos hace mucho tiempo y que ya no tiene sentido. Vivir en el pasado. ¿Por qué quieres vivir en el pasado si sólo existe el presente? ¿Por qué tenemos miedo a los cambios y a lo desconocido si no paramos de cambiar y no conocemos nada? Yo no lo sé, la verdad. Nos pasamos la vida buscando cosas que apenas sabemos que existen pues sólo hemos oído hablar de ellas e intentamos conseguirlas por todos los medios, pero no nos planteamos nunca de qué nos sirve. ¿Por qué quieres ser feliz? No intentes nunca ser feliz porque si buscas ser feliz no lo serás nunca. ¿Cómo quieres llegar a la felicidad si nunca has sido feliz? No nacemos y somos felices. Aprovecha cada momento, aprecia cada instante, cada acción y entonces, si lo disfrutas, pues quizás se asemeje a la felicidad. Pero la verdad es que no me importa porque nunca he querido ser feliz mientras pueda seguir disfrutando de la vida.  Aprende cosas nuevas. ¿No es acaso fascinante? Algo conocido ya es conocido, no tiene nada nuevo qué ver, no tiene ninguna diversión, es mucho más divertido aprender cosas nuevas, aprender de lo desconocido. Así pues, ¿por qué intentamos no cambiar nunca? Cambia, prueba todo, elige, vuelve a eligir, tienes toda la vida para decidir y lo mejor de todo es que no tienes ni qué decidir. Lánzate a lo desconocido. Imprégnate de todo lo que te rodea, todo es interesante, todo es fascinante, todo te puede hacer aprender y cambiar y superar tu miedo porque créeme que la tranquilidad, el bienestar con uno mismo, el no tener preocupaciones ni miedos es lo mejor que hay en la vida. Por ejemplo, ¿por qué le temes a la muerte? ¿Qué te atemoriza de ella? ¿Qué hay después? Nadie lo sabe, ni tú, ni yo, ni el bebé que acaba de nacer ni el viejo que está a punto de morir. Quizás no haya nada, quizás; quizás haya el paraíso, quizás; quizás todo sea un sueño o una película o una invención de la mente. ¿Qué más da? ¿Acaso cambiará tu vida? No temas a la muerte, lo que sea ya llegará cuando tenga que llegar y, cuando sea, pues disfrútalo. Nadie ha dicho nunca que morir sea malo, es únicamente el miedo a perderlo todo, el miedo al cambio, el miedo a otra cosa. No digo que la muerte sea mejor, no lo sé, yo sólo intentaré disfrutar al máximo cada momento de mi vida y cuando muera ya veré qué sucede, pero si puedo intentaré aprender al máximo y disfrutarlo aún más. Así que hacedme caso: cambiad.

16 octubre, 2011 at 18:21 Deja un comentario


 

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